domingo, 16 de octubre de 2011

Batiendo la velocidad de la luz




La verdad nos hará libres

Cuando Copérnico habló, en el siglo XVI, sobre la teoría del heliocentrismo, (ya tratado por Aristarco en el II a.C, sin ningua relevancia) frente al geocentrismo impuesto radicalmente en la época, no obtuvo una reacción negativa ni fue perseguido por sus creencias ni estudios, pero sí  fue relegado a un segundo plano. Hubo un papa, León X, que creyó en él, en su teoría, y consiguió publicar su manuscrito "Comentariolus" bajo el nombre "De revolutionibus" en el que hablaba sobre las revoluciones de las órbitas estelares,  donde explicaba que la Tierra giraba alrededor de su eje y que ésta, y los planetas se movían alrededor del Sol.

Durante toda su vida, Copérnico fue un científico adelantado a su tiempo, un visionario, el cual comprendía, a diferencia de sus coetáneos, que no éramos el centro del universo.  Pero lamentablemente, sólo vio su obra publicada una vez, en el año 1543. Justamente en su lecho de muerte.

Sesenta años tuvieron que pasar hasta que Galileo Galilei se hiciera oír en el panorama científico. Construyó un telescopio en 1609 y tras meses de estudio descubrió unas manchas solares cuyos movimientos visibles sobre la superficie del Sol demostraban su rotación, haciendo trizas esa teoría geocéntrica en la que la tierra era el eje del universo. En ese momento, el geocentrismo, comenzaba a desmoronarse por su propio peso. 

Muchos años tuvieron que transcurrir hasta que la hipótesis se convirtiera en teoría, pero a pesar de la negación de gran parte de la comunidad científica del momento, la historia comenzaba a reescribirse. Una nueva y gran revolución estaba a punto de estallar. 

Lo mismo que está sucediendo a día de hoy.


El derrumbamiento de la Física Moderna

Nada es capaz de superar la velocidad de la luz. Bajo este principio, comprendido y asumido por todos, nacen las miles de teorías de la física moderna; pero hoy, tras unas investigaciones del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, podemos decir que cabe la posibilidad que este principio básico se convierta en una teoría obsoleta.

Nos encontramos frente a los resultados de una investigación de cuatro años de duración, los cuales, si no fuesen erróneos, demostrarían que los trescientos mil kilómetros por segundo a los que viajan las partículas de luz se pueden superar.

Entre el Laboratorio Gran Sasso en Italia y el CERN en Ginebra distan 730 Km. Ése fue el recorrido subterráneo en el que, a través de un acelerador lineal de partículas, se llevó a cabo este experimento llamado Opera. Sesenta nanosegundos fueron los que hicieron ganar a unas pequeñísimas partículas llamadas neutrinos frente a las partículas de luz. Una gran victoria para lo conocido hasta ahora.

Antes de hacer público estos resultados, los investigadores han estado cerca de un año tratando de encontrar el error en los cálculos, pero a día de hoy todavía no lo han descubierto. 

Si estos resultados fuesen ciertos estaríamos frente a una nueva y gran revolución física, lo que significa que deberíamos reconsiderar el modo en el que pensamos que funciona el universo, ya que nada sería como creemos que es.


Neutrino, el pequeñísimo quid de la cuestión

Neutrino, en física se refiere a una partícula cuya masa es inapreciable y es eléctricamente neutra, lo que le permite atravesar cualquier cosa sin detenerse, desviarse, ni interaccionar con prácticamente nada a lo largo y ancho del universo. 

Son emitidos por la atmósfera y las estrellas, aunque los neutrinos también pueden ser creados por la radioactividad beta generada por las centrales nucleares.

El neutrino fue detectado por primera vez en 1965 por los físicos estadounidenses Frederick Reines y Clyde Cowan, los cuales afirmaron de él que era  “nada o prácticamente nada”.  En 1995 Reines recibió el Premio Nobel en Física por este gran descubrimiento en la década de los sesenta. Aunque  veinte años antes, el físico austro-suizo Wolfgang  Ernst Pauli ya había predicho su existencia, aunque sin pruebas demostrables, lo que para la ciencia no es absolutamente nada.

Para entendernos en cuanto a su tamaño, un neutrino es la mil millonésima parte de un electrón. La porción de realidad más pequeña imaginable.




¿Qué significa superar la velocidad de la luz?

La Teoría de la Relatividad de Albert Einstein nos habla de que cuanto más rápido viaja un objeto y más se acerca a la velocidad de la luz, el tiempo y el espacio son percibidos de una manera completamente diferente a lo que conocemos. El tiempo comenzaría a estirarse y el espacio a encogerse.  Y en el caso de que este objeto, o  nosotros mismos, consiguiésemos llegar a la exacta velocidad de la luz, el tiempo se detendría, haciendo que nuestro reloj, o incluso nuestro corazón se parase. 

Pero, ¿qué ocurre, si traspasamos la velocidad de la luz? Teóricamente,  lo que ocurriría es que las manecillas de nuestro reloj girarían en sentido contrario y comenzaríamos un viaje a través del tiempo. Esto lo dice la misma teoría que afirma que jamás nada podría rebasar los trescientos mil kilómetros por segundo a los que viaja la luz.

Estamos ante una gran incógnita global. De ser correcta la investigación del CERN y la teoría de Einstein, podríamos estar a las puertas de realizar uno de los grandes sueños del ser humano: viajar en el tiempo.


El miedo a una nueva posible realidad

Los investigadores del CERN no salen de su asombro, ya que después de un año repitiendo pruebas y cálculos no han sido capaces de encontrar el error que invalidaría la posición ganadora del neutrino frente a la luz en esta veloz carrera. Por lo que el pasado trece de septiembre hicieron un llamamiento público a la comunidad científica internacional para pedir su ayuda.

Países como Japón o Estados Unidos ya se encuentran realizando este experimento. Tardarán al menos un año en tener los resultados, con los cuales podremos encontrar el error o por el contario, confirmar el descubrimiento del CERN.   

Muchos científicos se han manifestado públicamente ante estos resultados. El Dr. Costella, físico australiano,  utilizó el diario The Telegraph para hablar de la vergonzosa metedura de pata por parte de los investigadores del CERN. Aunque otros, como Sthephen Hawkin han optado por mantenerse silentes hasta que salgan a la luz los resultados de las demás investigaciones.



No apto para escépticos…




*Auspicio vs Coincidencia

Personalmente no creo en las coincidencias. No voy a explicar ninguna teoría, simplemente diré que si crees en ellas supondré que tienes tus razones; pues, igualmente, tengo las mías para creer que no existen.

Un curioso detalle del CERN, es que en la puerta del edifico se encuentra una escultura de Shivá, Señor de la Danza, la cual fue regalada por el Gobierno de la India hace unos años para celebrar la unión a largo plazo entre el país y la organización. Esta escultura hace referencia a la metáfora de su danza cósmica y la danza de las partículas subatómicas. Así lo explica una placa colocada en el lugar. 

Pero si antes dije curioso, es porque Shivá, es también conocido por representar al más temido Dios de la Trinidad hindú, al Destructor. Los otros dos son Brahmá, Dios de la Creación y  Vishnú, Dios Preservador

Sin ir más lejos, la traducción literal de Shivá en Hindi es auspicio, lo que me lleva a pensar si esta escultura puede ser considerada, como su nombre indica, una señal.


*Entrelazando auspicios 

Una de las civilizaciones más enigmáticas de la historia de la humanidad es la de los Mayas. La cultura maya desarrolló uno de los calendarios más exactos, el cual dio lugar a un sistema de cómputo tan perfecto que tan sólo existía un día de retraso cada cinco mil años. Una de las predicciones  de los Mayas, según sus mediciones, el 23 de diciembre del año 2012 es la fecha marcada como el fin del mundo conocido. La destrucción del mundo moderno. 

Y ya para zanjar el asunto, esta predicción maya me lleva a pensar en la fecha en la que Japón y EEUU obtengan los resultados de tan esperada investigación. Puede que ése sea el cambio. El fin de nuestro mundo conocido. La obsolescencia de una teoría física inamovible hasta el momento. Y el comienzo de una nueva era, la de los viajes en el tiempo.


**PD: De regalo de cumpleaños para el próximo 23 de diciembre de 2012, deseo una Nueva Revolución Física.




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