viernes, 3 de septiembre de 2010

La lluvia que cambió el rumbo de la historia

dinosaurio_sarah+abilleira

Según la teoría que todos conocemos, los dinosaurios se extinguieron hace aproximadamente unos sesenta y cinco millones de años, a finales del período cretácico, debido al impacto de un asteroide que medía unos diez kilómetros de diámetro, al noroeste de la península de Yucatán en México.

Aquel asteroide, se dice, que entró en la atmósfera convertido en una gran bola de fuego que dejó su huella traducida en un cráter de más de ciento ochenta kilómetros de diámetro, que fue llamado Chicxulub por los indígenas de la zona.

En la década de los setenta, ese cráter fue descubierto accidentalmente por la compañía petrolera Pemex, hecho que confirmó la teoría que se venía intuyendo desde los sesenta por un grupo de científicos que se oponían a otras teorías que defendían el vulcanismo masivo como motivo de la desaparición de los dinosaurios.

En marzo de este mismo año 2010, la revista Science publicó un estudio realizado por expertos de todo el mundo, en el que se confirmaba que estos arcaicos habitantes habían sido extinguidos a causa de un asteroide que chocó contra la Tierra, dejando fuera cualquier hipótesis que negase estos hechos; aunque hace escasamente unos días, la revista Geology publicó nuevos datos relacionados con esta teoría.

Según los estudios realizados por un grupo de investigadores, liderados por el profesor David Jolliey de la Universidad de Aberdeen del Reino Unido, se habla de un segundo cráter llamado Boltysh, que posee unas características muy similares al de la península del Yucatán descubierto en Ucrania en el año 2002.

Después de realizar a este cráter varias pruebas de polen y esporas de plantas fósiles, junto con análisis de datación mediante argón, se llegó a la conclusión de que había sido producido por el impacto de otro meteorito que se remontaba a la misma época que el encontrado en México y con el que compartía características muy similares.

Esto no significa que la teoría conocida hasta ahora sobre la extinción de los dinosaurios sea errónea, sino que se encontraba incompleta. El descubrimiento de este último cráter apunta a que podríamos seguir encontrando más agujeros sobre la corteza que confirmen que la extinción de los dinosaurios no se produjo por el impacto de un solo aerolito, del que se decía que tenía una fuerza mayor que la generada por la bomba nuclear más potente jamás imaginada, sino por una lluvia de meteoritos que multiplicaron esta potencia a un nivel desconocido, arrasando más del sesenta por ciento de las especies existentes, despoblando de vida a la Tierra en casi su totalidad.


Puede que la confirmación de la lluvia de meteoritos como causa de la extinción de los dinosaurios llegue en algún momento, pero lo que sí está claro es que nuestro futuro no sólo depende de nosotros mismos.





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