
Como ya os había comentado, ayer fue el concierto de Bebel Gilberto en la Sala Heineken de Madrid.
La sala se llenó.
El concierto comenzó sobre las diez de la noche con una canción antigua para que el público empezase a animarse.
Lo primero que me llamó la atención de Bebel Gilberto cuando salió al escenario, sobra decir que los músicos estaban ya allí, fue cómo iba vestida, además de su extraño modo de caminar. No soy estilista ni mucho menos, pero he de decir desde mi punto de vista, que la cantante Bebel Gilberto no debe tener muy buenos amigos entre sus asesores de imagen.
Cantó durante hora y media las canciones de su nuevo álbum “All in one” con las que a penas logró hacer saltar al público. Dos o quizá tres canciones fueron las que hicieron brincar y disfrutar al que allí estaba presente.
Sinceramente, me pareció excesivo el precio de la entrada para un concierto tan breve y poco atractivo.
Al cabo del rato, mientras el concierto seguía, la cantante bailaba de una manera muy peculiar. Llegó a acostarse en el suelo y subir las piernas hacia arriba como si estuviese pedaleando en una bicicleta. Le daba prácticamente todo el rato la espalda al público, algo que no vi muy profesional por su parte.
Más tarde me di cuenta de por qué actuaba así, y era debido a que cada vez que se daba la vuelta y le daba la espalda al público se llevaba a la boca una copa que tenía encima de un bafle y sinceramente aquello no tenía mucha pinta de agua… pero eso es lo de menos, lo de más, es que se veía que el “pedo” que tenía iba creciendo gradualmente.
Con su genial voz y ni digamos ya su estirpe… me esperaba algo mucho más espectacular.
Para mí, este concierto, fue como estar en el salón de mi casa, con colegas, con el disco de Bebel Gilberto y una amiga borracha haciendo que canta usando de micro un tenedor.
Cuando el concierto terminó pude oír a algunas personas que hablaban entre ellos y comentaban que el concierto había sido una decepción.
Al irse el público de la sala, nos quedamos unos cuantos para conocer en persona a la estrella.
Al entrar en el camerino, nos dijo que no quería hacerse fotos con nadie, aunque alguna conseguimos hacer, y pude darme cuenta por el olor a marihuana de por qué no quería, presuntamente, ya que como podéis ver en la foto, llevaba un colocón considerable.
Supongo que algunos artistas consumen cierto tipo de sustancias, pero que eso les impida dar a su público una buena actuación, el cual ha pagado por verles, me parece ardo humillante.
Tanto como cantante como persona, me sorprendió para mal. La sensación que de allí me llevé fue decepcionante.
La estrella se estrelló y según mi opinión, no pagaría una entrada para ver a esta cantante, ya que más que un concierto fue un "show" que jamás olvidaré. Menos mal que estaba en la lista de invitados.
Me pregunto qué clase de concierto o función dará nuestra querida Bebel Gilberto esta noche en la Sala Razzmatazz 2 de Barcelona...
Pero… ¿qué es mi opinión?
NADA, absolutamente nada.
Una entre tantas...
Pero esto es lo que viví y así os lo he contado