
Sarah Abilleira nació un veintitrés de diciembre en la ciudad de Pontevedra el año que corta los ochenta por la mitad.
Su primera ilusión profesional fue ser veterinaria. Su amor por los animales le hizo confundir los sentimientos con la vocación, aunque a pesar de eso, siempre tuvo un sueño.
El sueño de ser escritora y actuar en los escenarios de teatros de pueblos y ciudades.
Tiempo más tarde, después de algunos profundos consejos de su madre con respecto a su decisión de ser veterinaria, decidió ser periodista.
Quería continuar con su afición de escribir y llegar a formar parte de algún medio escrito importante donde tuviera su propia columna, en esas en las que sale la foto de la persona junto al nombre escrito en versalita, palabra que aprendería años más tarde en la facultad de Periodismo, antes conocida como mayúscula pequeñita.
En esa época de su vida, cuando el periodismo comenzaba a ser una realidad más que una simple idea en su cabeza, dejaba volar su imaginación en la oscuridad de su habitación mientras escuchaba una profunda voz de un programa de radio que decía: "Botella al mar"...
Era una sección de un programa nocturno llamado Océano Pacífico, conducido por la magnífica voz de María Quirós en Cadena Dial.
En lo más profundo de su ser, su gran sueño comenzó a ser otro, con esas voces de aquel programa tan poético, romántico y emotivo en el que llegó a participar con mensajes anónimos en el contestador automático pidiendo alguna canción, se dio cuenta de que lo que quería ser iba más allá de esos sueños de la infancia…
Deseaba en sus más profundos anhelos ser una periodista radiofónica, y poder parecerse aunque fuese un mínimo a aquella voz que tan enamorada la tuvo durante las noches de cuatro largos años.
Debajo de su almohada, escondía una radio pequeñita para que sus padres no supieran que no estaba durmiendo. Las normas de su casa eran estrictas, y la noche también estaba incluida en esas normas.
Las noches eran para dormir, decía la teoría, si no al día siguiente no se rendía en el colegio, pero la realidad era distinta ya que la práctica que se llevaba a cabo pertenecía a una teoría muy diferente.
En esas noches oscuras y frías de la Galicia invernal, María Quirós con su voz tan bella como hipnótica, conseguía relajar el cuerpo y la mente de aquella adolescente rebelde e intensamente curiosa.
Mientras las noches se convertían en días y los años iban pasando, viajaba con su imaginación a esas posibles futuras noches, acompañada de unos cristales empañados por el contraste del frío de la calle y el humeante café, un micrófono conectado a la noche y la compañía de todas aquellas personas que compartían sus vigilias viajando a tan lejanos puertos como la imaginación les llevase a través de su intensa voz.
El mundo siguió girando y el tiempo se convirtió en su perfecto aliado, con el que conseguiría llegar a rozar con sus dedos sus más anhelados deseos…
Rondaba los diecisiete cuando el momento de trasladarse a la universidad se plantó delante de ella. Madrid era el destino.
Desde entonces Sarah Abilleira no ha dejado de soñar, ni de crecer, ni de evolucionar.
Después de luchar a favor y en contra de su carrera, llegó el momento de salir a la calle y alcanzar su sueño con las manos.
Ahora Sarah, años más tarde de su partida a la capital, está a punto de cumplir seis meses como productora de un programa de radio del Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde cada mañana durante tres días a la semana cumple parte de su sueño, luchando por mejorar como persona y como periodista.
Junto con Reginaldo Lima, en Movida Brasileña, en la 100.4 de la FM, está cada día más cerca de convertirse en aquella persona que de pequeña soñaba con su propio programa de radio nocturno llegando hasta donde las ondas se pierden a través del tiempo.
Sarah Abilleira
1 comentario:
Me alegro mucho por ti Sarah. Yo también he estudiado periodismo y también fue Océano Pacífico para mí el faro que iluminaba mi mente, abrazaba mi espíritu y permitía a mis sueños navegar sin rumbo por mares plácida ilusión (perdón por la pedantería).
Espero algún día trabajar también en la radio y, más aún, con mi propio programa.
Muchas felicidades. Seguiré las ondas de tu voz. Suerte!
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